Una oposición es una carrera de fondo que exige motivación, disciplina, mucho trabajo y una pizca de suerte. El sistema para convertirse en funcionario está diseñado para, por un lado, evaluar la capacidad de los aspirantes y, por otro, establecer un orden de preferencia según la puntuación que cada candidato obtenga en las pruebas. Así que en el examen compites contra las preguntas que aparecen en el papel, sí, pero sobre todo contra el resto de candidatos. ¿Es posible prepararse por libre para un reto así?

El perfil del opositor que va por libre ha aumentado con las últimas convocatorias de empleo público, asegura Bra. Según una encuesta de la plataforma entre sus usuarios, el 33% se prepara en solitario. La mayoría compagina el estudio con un trabajo y lleva entre uno y dos años opositando. Es habitual también que este tipo de opositor haya tenido un primer contacto con las academias y que después haya decidido continuar por su cuenta.

La vía solitaria supone, ante todo, un ahorro económico. Los precios de una academia para una oposición estándar suelen rondar los 100 y 150 euros al mes, para un tiempo de preparación que normalmente lleva de nueve meses a un año. Pero cuidado al decidir si este es un camino adecuado para ti: las academias (y los preparadores) ayudan a poner el foco en lo verdaderamente importante, imponen una rutina de estudio que hace las veces de planificación y se encargan de la actualización constante de los materiales. Ese es el esfuerzo adicional que te va a tocar hacer si vas por libre.

También vas a necesitar un alto nivel de organización para marcarte una rutina sostenida en el tiempo. Además de una buena dosis de disciplina y concentración para ser capaz de cumplir con los objetivos que has definido. Si te has decidido a intentarlo por tu cuenta, este es el paso a paso para superar con éxito el reto:

1. El temario

Hacerse con los materiales de estudio es el primer escollo para el opositor que va por su cuenta. No hay libros oficiales y la única guía para saber qué hay que estudiar es el programa que se incluye en cada convocatoria, que es una mera relación de epígrafes o temas sobre los que versará el examen.

Lo habitual es comprar temarios ya preparados, elaborados por editoriales o academias especializadas.

2. La planificación

Aquí no es tan importante el número de horas, sino el número de objetivos. Por tanto, hay que trabajar de esa manera si queremos avanzar en el temario.

 

3. El estudio

Esquemas, sesiones intensivas de subrayado, tablas, resúmenes, mapas mentales… a la hora de hincar los codos para digerir ese temario inmenso, el menú de opciones es infinito. María Campelo recomienda empezar por una lectura completa del temario como primera toma de contacto para tener una visión global. Y prestar especial atención a la fase de subrayado para no caer en el error habitual de terminar destacándolo todo.

4. El repaso

Es la parte más importante. Y es que prepararse para una oposición consiste en estudiar el temario, sí, pero se trata sobre todo de ser capaz de recuperar, el día del examen, información que probablemente estudiaste hace unos cuantos meses. Por eso, en tu planificación tienes que hacer hueco para el repaso. Y el atracón al final no es lo más efectivo.

Fuente: elpais.es