Definimos a la #empatia (cf. gr. ‘empathes’ = emocionado y, a su vez, de ‘pathos’ = sufrimiento) como ‘participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona’, y en Psicología como ‘la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo’. La empatía hace que las personas se ayuden entre sí. Está estrechamente relacionada con el altruismo – el amor y preocupación por los demás – y la capacidad de ayudar. Cuando un individuo consigue sentir el dolor o el sufrimiento de los demás poniéndose en su lugar, despierta el deseo de ayudar y actuar siguiendo los principios morales. Esto, sin embargo, se complica a veces cuando estamos en el aula; ¿cómo podemos ponernos en el lugar de nuestros alumnos cuando éstos nos transmiten una cierta desgana a la hora de realizar los ejercicios o de entender un concepto? La clave está en usar ciertos elementos que guardan una estrecha relación con todo lo que le rodea, esto es: 1) qué aspiraciones tiene; 2) qué piensa; 3) qué escucha; 4) qué dice y hace; 5) qué piensan los demás de él/ella; y 6) qué le frustra. Dichos elementos se basan en tres necesidades básica que todo alumno ha de tener, es decir, aspiraciones, necesidades y frustraciones. Gracias a eso, podremos comprender mejor a cada alumno y responder a sus necesidades y preocupaciones de una manera más eficaz; ponernos en el lugar del otro -no lo olvidemos- hace que entendamos mucho mejor las situaciones a las que podríamos enfrentarnos. Después de todo, todos, en mayor o menor medida, hemos sido cocineros antes que frailes para llegar a ser lo que somos hoy. #psicologia #educacion